Una piedra lanzada por otro vehículo, una pequeña picadura en el cristal y, unos días después, una grieta que cruza el parabrisas. Es una historia muy frecuente, y suele acelerarse con el calor de junio. Los cambios bruscos de temperatura, como el aire acondicionado sobre un cristal caliente, favorecen que los impactos se extiendan.
El parabrisas está formado por dos láminas de vidrio unidas por una capa de plástico. Un impacto debilita la zona afectada y crea una concentración de tensiones. Si hay una diferencia de temperatura brusca, las vibraciones de la carretera o un bache, esa tensión se libera en forma de grieta. Cuanto más tiempo pase, más probable es que crezca.
Normalmente, una picadura pequeña y limpia puede repararse con resina si se atiende pronto. Los factores que influyen son el tamaño, la profundidad y la ubicación. Un impacto en el campo de visión directo del conductor o muy cerca del borde puede requerir el cambio de la luna por seguridad. Un profesional puede valorarlo en pocos minutos.
Un parabrisas dañado afecta a la visión, sobre todo con sol de frente, cuando una picadura produce destellos. Además, la luna forma parte de la estructura del vehículo, interviene en el comportamiento de los airbag y contribuye a la rigidez del conjunto. Por eso es importante que el cambio, si se necesita, se haga con materiales y adhesivos adecuados.
Unas escobillas gastadas dejan estrías y rayan el cristal. Cámbialas si hacen ruido, si dejan zonas sin barrer o si el caucho está cuarteado. Mantén además el depósito del líquido limpiaparabrisas lleno, porque en verano lo vas a usar con frecuencia para eliminar insectos y polvo.
Las motos no tienen parabrisas, pero sí pantallas y viseras que sufren los mismos impactos de gravilla. Revísalas con atención y, si necesitas piezas para mantenerlas, consulta algunos recambios moto para encontrar tornillería, gomas de fijación o pantallas compatibles con tu modelo.
Un impacto pequeño es un problema barato si se atiende a tiempo y un problema mayor si se deja. Ante cualquier duda, acércate a un profesional para que lo valore: una revisión rápida puede ahorrarte mucho más que el cambio de luna completo. Y recuerda que cuanto antes se atienda, más sencillo, rápido y económico suele ser el arreglo.