Mayo trae buen tiempo, pero también polen, insectos y polvo. Todo eso se acumula en parabrisas, lunas y pantallas de moto, y reduce la visibilidad más de lo que parece. Mantenerlos limpios no es solo cuestión de estética: es una medida de seguridad básica, y se hace bien con unos cuantos hábitos sencillos.
Una capa fina de polen puede parecer inofensiva, pero con humedad o con el sol de frente produce destellos que impiden ver con claridad. Los insectos, por su parte, dejan restos que se secan y se pegan al cristal. Si los limpias en seco, los arrastras y los conviertes en arañazos. Por eso el método importa tanto como la frecuencia.
En el coche, el procedimiento es parecido, con algunos detalles adicionales. Limpia también las escobillas con un paño húmedo, porque la suciedad acumulada hace que rayen el cristal. Comprueba el nivel del líquido limpiaparabrisas, y si las escobillas dejan zonas sin barrer o hacen ruido, cámbialas. Y no te olvides del interior de la luna, donde se forma una película que deslumbra con el sol bajo.
Con la llegada de más tráfico y más salidas, aumentan las piedrecitas lanzadas por otros vehículos. Si una picadura aparece en el parabrisas, no la ignores: con el calor, el frío o las vibraciones puede extenderse hasta convertirse en una grieta. Si es pequeña, una reparación a tiempo suele ser suficiente. Una vez que se ha alargado, el cambio de luna suele ser inevitable.
Tener a mano un pequeño equipo de limpieza facilita los cuidados diarios: una botella con agua, una microfibra limpia y un producto específico para cristales. Si usas moto, puedes complementarlo con repuestos básicos y herramientas; para ello encontrarás en una tienda de recambios para moto todo lo necesario para mantener tus pantallas, espejos y tornillería en buen estado.
En la moto, la visera del casco y los retrovisores son tan importantes como la pantalla. Límpialos con el mismo cuidado, y comprueba que los espejos mantienen la orientación correcta. Una visera rayada o amarillenta se cambia con facilidad y mejora de golpe la visión.
Limpiar con frecuencia, usar el método adecuado y revisar a tiempo cualquier daño te ahorra problemas. Si ves una grieta o una luna que ya no ofrece visibilidad óptima, consulta con un profesional antes de que el problema crezca.