En primavera el tiempo cambia en cuestión de minutos: sol por la mañana, chubascos por la tarde y viento casi siempre. Para quien sale en moto, ver bien lo que ocurre delante es una cuestión de seguridad, y la pantalla juega un papel mayor del que se suele reconocer. Desde el mundo del cristal sabemos que la visibilidad se cuida con atención, y la moto no es una excepción.
La pantalla desvía el aire por encima del casco y reduce el cansancio en trayectos largos. Pero también protege de la lluvia, de los insectos y de las piedras pequeñas. Una pantalla en mal estado, rayada o amarillenta, hace justo lo contrario: deforma la imagen, refleja la luz del sol y dificulta ver con claridad, sobre todo al atardecer.
El error más habitual es frotar con un trapo seco, que arrastra polvo y raya la superficie. Lo correcto es aclarar primero con agua abundante, usar un paño de microfibra limpio y un jabón neutro, y secar con suavidad. Evita limpiacristales con amoniaco o disolventes, porque pueden dañar el material de la pantalla. Lo mismo vale para la visera del casco, que también influye en lo que ves con lluvia.
Con lluvia, la visera se empaña y las gotas deforman la visión. Algunas soluciones prácticas son los tratamientos repelentes de agua, las láminas antiniebla y mantener la visera ligeramente entreabierta en parado. Conviene también limpiar bien los espejos retrovisores, que son parte esencial de la visibilidad y a menudo se olvidan hasta que están sucios.
La visibilidad se completa con unas luces en buen estado, unos intermitentes que funcionen y unos retrovisores bien orientados. Si al revisar tu moto descubres que necesitas alguna pieza, puedes buscarla en Todo en Recambio, una tienda especializada que te permite encontrar desde pantallas y tornillería hasta piezas de repuesto concretas para tu modelo.
Si además de la moto utilizas coche, aplica el mismo criterio con el parabrisas: escobillas en buen estado, lunas limpias por dentro y por fuera, y revisión de cualquier impacto antes de que se extienda. Una luna con una pequeña picadura puede acabar agrietándose con los cambios de temperatura. Si tienes dudas, consulta con un profesional.
Cuidar lo que ves es cuidar lo que haces. Antes de salir, mira tu pantalla con luz natural y decide si sigue haciendo bien su trabajo.