Cuando hablamos de cristales pensamos en el parabrisas del coche, pero en la moto también hay una pieza transparente que influye mucho en cómo ves la carretera: la pantalla o cúpula. En verano, con más kilómetros, más luz y más insectos, el estado de esa pantalla se nota. Te explicamos cómo cuidar la visibilidad cuando sales en moto en pleno julio.
Al amanecer o al atardecer, con el sol bajo, cualquier arañazo en la pantalla se convierte en una mancha de luz que te deslumbra. Lo mismo pasa con la visera del casco. Si al mirar contra el sol ves un velo blanquecino o rayas, la pantalla ya ha perdido buena parte de su claridad.
Las pantallas de moto suelen ser de policarbonato o de acrílico, materiales que se rayan con facilidad. Los arañazos suelen venir de limpiarlas en seco, de usar bayetas sucias o de papel de cocina. Por eso la forma de limpiarlas importa tanto como el producto.
Una pantalla con rayas finas puede aguantar un tiempo, pero hay señales claras de que toca sustituirla: grietas, sobre todo alrededor de los tornillos de fijación, zonas amarilleadas o turbias, y deformaciones por el calor que cambian el flujo del aire. Una pantalla rota o fisurada no solo molesta: puede acabar partiéndose a velocidad de carretera.
Antes de comprar, comprueba el modelo exacto de tu moto y la altura y forma de la pantalla. No todas se comportan igual: una más alta protege mejor del viento pero puede crear turbulencias a la altura del casco, y una más baja deja pasar más aire. Si quieres mirar opciones, en Todo en Recambio tienes recambios y accesorios para moto entre los que buscar tanto la pantalla como los tornillos, gomas y soportes que la acompañan.
En verano, los insectos se estrellan contra todo lo que se mueve, y la visera del casco es el cristal más importante de todos. Limpia la visera nada más parar, antes de que se seque la suciedad. Si va muy marcada o con arañazos que molestan al mirar de noche o contra el sol, es mejor cambiarla: la visera es una pieza de seguridad, no un detalle estético.
Ver bien es la primera forma de ir seguro. Antes de la próxima ruta, párate cinco minutos a mirar con ojos críticos la pantalla y la visera.